“…Entre ataques que van hasta a lo personal es que se ha movido Petro en los últimos días…”.

Iniciando este mayo cuando ya falta poco para la primera vuelta presidencial, parece evidente un pacto entre los medios de comunicación privados de este país, sobre todo los de la radio, para bajar la popularidad de Petro que no han podido bajar las encuestadoras que siempre ponen a Duque de primero cuando hace dos meses era un total desconocido para la mayoría.

Entre ataques que van hasta a lo personal es que se ha movido Petro en los últimos días, y varios de ellos se dieron en Caracol Radio donde, por oposición al grupo uribista RCN, se esperaba un trabajo periodístico medianamente objetivo, pero lo de periodistas como Diana Calderón fue aleve al aseverarle al candidato de la Colombia Humana que era un inconsecuente porque utiliza un calzado fino como si la nimiedad de lo que calza fuera a definir su futura obra de gobierno. Tonterías para echarle agua sucia, que se agravaron cuando el histórico Darío Arizmendi pocos días después lo entrevistó y lo inquirió achacándole sucesos delictivos en los que Petro no tuvo que ver.

Un suceso de estos, tuvo que ver con la región hace más de 30 años, y fue el secuestro y posterior asesinato de la entonces Directora Nacional de Acción Comunal y Asuntos Indígenas, Gloria Lara. En aquella época, todo el Estado y los medios le endilgaron la responsabilidad directa al M – 19, cuestión que sirvió para reforzar la persecución y desaparición de cientos de líderes sociales en el gobierno represor de Turbay Ayala.

Pero cuando vino el proceso judicial y en el 82 salió el fallo penal se determinó que fue un delito común cometido por una banda encabezada por un hombre que había estado arraigado en Tuluá, abogado de su universidad, y juez de Caicedonia para el momento de la ejecución del delito, llamado Iván Darío Murcia, quien fue descubierto porque su propia madre y su esposa lo denunciaron, hallándose además que el carro en que habían secuestrado a la mujer estaba registrado por el Ejército Nacional y que los captores estaban relacionados con el departamento de inteligencia del extinto D.A.S.
Debemos sopesar estos hechos para votar e impedir una estocada mortal a lo que queda de democracia en Colombia.

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