“…Aunque tarde, es claro que nadie puede estar por encima de la ley en un estado de derecho..”.

Ha quedado claro que el show montado por Uribe con lo de su renuncia al Senado que nunca fue, tuvo el propósito de distraer a la opinión pública, en especial a aquella que lo ve como un mesías, y el de enlodar a la justicia por su primer llamado a indagatoria de la jurisdicción ordinaria.

Después de tantas investigaciones por casos tan graves como los falsos positivos, la compra de su reelección, o las chuzadas del extinto DAS a la Corte Suprema de Justicia que hoy lo investiga, investigaciones que naufragaron en la inútil Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes por lo de su extinto fuero presidencial, resulta que se ve vinculado penalmente por un caso de soborno y compra de testigos. Aunque tarde, es claro que nadie puede estar por encima de la ley en un estado de derecho.

En decencia, lo esperable es que un expresidente y senador de la república acuda al tribunal más respetable del país en lo penal a defender en derecho su inocencia. Pero no, él y su séquito se han propuesto sembrar la duda sobre la honorabilidad de unos magistrados que han dedicado toda su vida a la rama judicial, y poner en el tapiz público unas pruebas insustanciales que han sido conseguidas desesperadamente después del llamado a indagatoria, porque saben que si la sala penal de la Suprema expidió ese contundente Auto en el que vincula al “presidente eterno” es debido a que tiene en sus manos cientos de horas de grabación en las que se constata ese soborno y compra de testigos que rigurosamente detectaron cuando quisieron perjudicar al valiente Iván Cepeda, de la mano del nuevo personaje tulueño, el abogado Diego Cadena, pues ahí si no mandaron a los prestigiosos Lombana o Granados.

Con los neuróticos furi-bistas del Congreso, Duque y su gobierno, que ya declaró informalmente la inocencia de su “jefe natural”, entra con la sangre en el ojo a gobernar, y si promueve de una el proyecto de eliminar todas las cortes para crear una sola y salvar a Uribe y su hermano, declara la guerra a la justicia y perfila su mandato al estilo venezolano que tanto atacan.

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