En los recorridos callejeros una recomendación es dejar los vehículos en casa por razones de seguridad.

La de Tuluá es de las pocas cabalgatas feriales que subsisten en el territorio nacional, pues debido a las presiones de los grupos animalistas, estos desfiles equinos han ido desapareciendo. En la Villa de Céspedes los amantes de los equinos tienen su cita este jueves siete de junio a partir de la una de la tarde.

Para esta ocasión y según cálculo de los organizadores se esperan cerca de tres mil binomios provenientes del Eje Cafetero, norte, centro y sur del Valle. Durante el recorrido (ver gráfico) se han dispuesto de tres bebederos en sitios estratégicos.

Igualmente se ha dispuesto de varios puntos de atención médico-veterinario para atender cualquier eventualidad. Además de la logística privada, la policía montada o carabineros serán los encargados de ejercer el control para que la cabalgata se desarrolle dentro de lo normal.

Al igual que las anteriores, no se autorizarán las carrozas ni las burrotecas, pues estas prácticas atentan contra la salud y tranquilidad de los caballos. Además se hará un estricto control a los caballistas y aquellos que se alicoren serán obligados a descender de los caballos.

“No habrá ninguna actitud de permisividad para quienes maltratan los ejemplares y por eso esperamos contar con la colaboración de todos los que vengan a cabalgar a Tuluá” indicaron los organizadores.

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