¿Será que la diputada Juanita Cataño del Centro Democrático es muy jodida o paga poco, que no ha podido encontrar una asistente y le tocó que recurrir al Facebook solicitando una?

Aunque las autoridades de policía en todo el país insisten en que la quema de la pólvora en el fin de año disminuyó, la percepción ciudadana es contraria. En la noche del 31 no hubo sector de Tuluá donde no se escuchara el estruendo de la pólvora… ¡Cosa de locos!

La prohibición de la venta y quema de pólvora mediante decreto que se trató de imponer, parece que fue un aliciente para los desobedientes que buscaron todos los métodos posibles para burlar la medida y a fe que lo lograron… ¡Lo grave es que a nadie sancionaron!

Aquí en Tuluá, quienes querían comprar una culebra, petacas, totes o papeletas solo tenían que desplazarse por la calle 25, en el sector occidental de la ciudad, para conseguir lo que buscaban… ¡Qué peligro!

Varios vecinos denunciaron la venta de pólvora prohibida pero como el pie de fuerza de Tuluá estaba disminuido porque los habían desplazado para cubrir la Feria de Cali y a los que quedaron y el Ejército les fue imposible controlar el desorden… ¡Hicieron lo que pudieron!

Fue así como un grupo del Ejército que trató de detener a un vendedor de pólvora, en cercanías del barrio Farfán, fue atacado por los vecinos del sector… ¡Parecía la hora llegada!

El balance de los quemados al 2 de enero de este 2018 en el Valle del Cauca, uno de los departamentos con mayor número de lesionados en Colombia, era de 72 personas, 40 adultos y 32 niños… ¡Qué tristeza!

Lo más triste fue cuando las autoridades trataron de buscar a los padres irresponsables de las quemaduras de sus hijos, no los encontraron porque habían dejado datos errados en los centros hospitalarios donde fueron atendidos… ¡Para tener ese detalle en cuenta para este fin de año!

A tres meses de las elecciones para elegir Representantes a la Cámara y Senadores, ya se empiezan a ver los pasacalles promocionando a los candidatos que aspiran recibir el voto popular que los lleve a ocupar dichas curules para “trabajar por el pueblo”… ¡Y todavía les creen!

Llama la atención que entre los que se postulan nuevamente a estas dignidades hay varias caras conocidas que solo las vemos cuando se está en campaña electoral porque una vez elegidos, nunca más vuelven… ¿Será que en esta ocasión les “comerán cuento?

Hay otros “servidores de la comunidad” que solo van a ocupar su puesto, si es que van y a cobrar, pasa el tiempo sin que se sepa cuál ha sido el aporte a la región que los eligió… ¡Qué desilusión!

Las autoridades locales deben estar pendientes de que los encargados de poner los pasacalles, pendones y afiches lo hagan en los lugares autorizados y no vayan a volver la ciudad una porquería… ¡Ojo con eso!

Preguntas pendejas. ¿Cuál será la razón para que algunos motoristas tulueños estén cobrando la carrera mínima a 4 mil pesos cuando el precio autorizado es de $ 3.800 pesos?

¿Estaremos preparados en el centro del Valle para afrontar el Fenómeno de la Niña que anuncia el Ideam para estos primeros meses del 2018?

¿Cuándo empezarán a tapar los huecos en la vía principal y en los callejones de Aguaclara?

¿Por qué razón en los centros médicos los galenos nunca llegan a tiempo para atender a sus pacientes y siempre tienen una disculpa?

¿Será que la diputada Juanita Cataño del Centro Democrático es muy jodida o paga poco, que no ha podido encontrar una asistente y le tocó que recurrir al Facebook solicitando una?

¿El aumento de perros callejeros en Tuluá será consecuencia de los que se escaparon este fin de año de sus casas por el terror que les causa la pólvora?

Los moradores de los barrios Príncipe y Nuevo Príncipe le están echando la culpa a los establecimientos de comidas rápidas del sector por las bolsas de basuras y desperdicios que dejan en los lotes y antejardines en los días que no pasa el carro recolector de Tuluaseo y son esparcidos por los perros callejeros, dando un mal aspecto a estos barrios y produciendo malos olores que se incrementan con el sol… ¡Más cultura ciudadana, por favor!

A ningún empleado le gustó el incremento del 5.9% que decretó el gobierno al salario mínimo.

A ningún empleado le habían pagado la primera quincena del 2018 cuando ya tenía que empezar a pagar los incrementos en el Soat, los arrendamientos, pasaportes, multas y comparendos de tránsito, peajes, cuotas moderadoras y copagos en salud y otros servicios… ¡Pobrecitos a los que les pagan cada mes!

Los que están haciendo su agosto en este mes son los que prestan gota-gota y las compraventas. Negocio redondo… ¡Adiós a la promesa de ahorrar este año!

Y estamos hablando de las empresas que les pagan el salario mínimo a sus empleados, porque en nuestro medio es muy común que los empleadores a duras penas les cancelan mensualmente 500 mil pesos, si mucho, y trabajan más de la 8 horas normales, sin horas extras ni recargos nocturnos y subsidio de transporte… ¡La necesidad tiene cara de perro!

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