Se acabó el 2018 y los habitantes de Tres Esquinas se quedaron como el ternero esperando que Vélez, el alcalde, les arreglara la vía que prometió en su campaña.

No ha terminado el mes de diciembre y ya encabezamos la estadística del departamento con más personas quemadas con pólvora… !Qué horror!

No ha servido para nada la orden perentoria que la gobernadora Dilian Francisca le dio a los alcaldes para que promulgaran el decreto de prohibición de la venta y expendio de pólvora. Parece que a los vallecaucanos la orden les entró por un oído y les salió por el otro… ¡Así no se puede, carajo!

Aquí en Tuluá, ya van tres personas que han sufrido las consecuencias de la pólvora, lo mismo que en Sevilla y todavía nos falta el 24 y el 31 de diciembre cuando se intensifica el uso de este peligroso producto… ¡No se exponga, por favor!

Aunque las autoridades están alertas, necesitan la colaboración de la ciudadanía para que les informen los lugares donde se están vendiendo los totes, papeletas, tronantes, culebras, zapas y demás explosivos para decomisarlos y sancionar a los comerciantes que le hacen un gran mal a la ciudadanía. Un hijo suyo podría resultar lesionado de por vida… ¡Tomen conciencia!

Uno de los lugares más peligrosos por su alta accidentalidad es la calle 28 con carrera 24 esquina, donde por lo menos se presentan dos accidentes semanales. Los comerciantes cercanos al lugar explican que el semáforo de la calle 28 tiene poca visibilidad para los conductores y para aumentar el peligro, la señalización de piso ya no se ve… ¡Una locura pasar por ahí!

Uno de los regalos que en este diciembre los niños y niñas le piden al Niño Dios, es una mascota. La mayoría quieren un perro, pero otros solicitan un gato. Qué bueno sería que en lugar de comprarlos en los criaderos fueran a los lugares de paso y adoptaran un animalito de estos, les saldría más económicos y harían una bonita obra… ¡Piénsenlo bien!

Eso sí, si va a llevar una mascota a su hogar hágalo con amor para que después, cuando se aburra con el animalito o se enferme, no lo deje abandonado en cualquier calle o carretera… ¡Para tenerlo en cuenta!

El Canal Caracol realizó esta semana varias crónicas sobre la superpoblación de motos que existe en el país. Ya hay más motos que carros y la cifra sigue creciendo… ¡Añañaiii!

El crecimiento del uso de la motocicleta en el país ha traído varias consecuencias, entre ellas, el aumento de la accidentalidad y otro que para la mayoría de los municipios es el mototaxismo. Por eso se ha vuelto normal que los alcaldes se hagan los de los “oídos sordos” cuando el transporte formal les reclama por la competencia desleal… ¡Plop!

Nos tendremos que acostumbrar a que los próximos candidatos a las alcaldías de todo el país no vayan a tocar el tema del mototaxismo porque es una “papa caliente” que ningún experto ha podido encontrarle la “comba al palo”, como decía mi abuelita…¡Ni pa´ allá voy a mirar!

Y mientras exista el desempleo en el país y más con la llegada de los venezolanos, la única forma de “levantarse la papita” es ser mototaxista, así que el problema tiende a empeorar con el paso del tiempo… ¡Estamos llevados!
Lo que nos faltaba. Esta semana se presentó un asesinato a pocos metros del CAI de la policía en el sector de la galería central de Tuluá. El sicario escapó a pie y esta es la hora que no ha sido detenido y eso que existen varias cámaras de seguridad en los sitios aledaños al lugar de los hechos… ¡Estamos en manos de Dios!

Pero qué se le puede pedir a un uniformado que se encuentra solo en un CAI, si de pronto sale a perseguir al bandido y cuando regrese ya no encontrará el teléfono, el computador y hasta el inodoro ¿Para qué sirven los CAI entonces?

Si los tulueños se pusieran a hacer cuentas de cuántas veces se ha aumentado el pie de fuerza de la policía en Tuluá, el número sería mayúsculo, porque cada vez que ocurren hechos delictivos que son llamativos para la ciudadanía, lo primero que se habla es del aumento del pie de fuerza para el municipio, pero a los pocos días no se vuelven a ver ni en pintura…¡Esas son puras mentiras piadosas y tristemente ya nos acostumbramos!

Preguntas pendejas. ¿Cuándo habilitarán los parqueaderos del centro comercial Bicentenario Plaza?

¿Qué pasó con el alumbrado tulueño del 7 de diciembre que hace pocos años era toda una atracción para propios y extraños y este año fue una pena?

¿Cuándo se le acabarán los fajos de billetes a los venezolanos?

¿Alguien ha revisado que no le estén metiendo billetes venezolanos falsos?

¿Quién surte de billetes venezolanos a las personas que se rebuscan la vida en los semáforos?

Los tulueños vieron con asombro cómo aparecieron y desaparecieron de una semana a otra las esculturas de Nelson Marmolejo Restrepo y de uno de sus hijos, Luis Jaime Marmolejo Varela, elaborados por la artista guayaquileña Hellen Constante, y que fueron ubicadas al frente del Teatro Sarmiento… ¡Toda una historia de fondo!

Todo parece indicar que el permiso para ubicar la escultura en la Calle Sarmiento no fue consultado con Vélez, el alcalde, quién solo se enteró cuando empezaron a llegarle las protestas de las personas que le reclamaban por el desalojo de los vendedores de la calle Sarmiento, y sí la autorización a la ubicación de esta estatua en el mismo lugar , que aunque no estorbaba la movilización de los peatones, causó indignación entre la comunidad. Mejor dicho, todo fue a sus espaldas. ¡Plop!.

Entonces Vélez, el alcalde, tomó la determinación de dejar la escultura solo una semana en el sitio y retirarla para evitarse más críticas… ¡Increíble pero cierto!

La Fundación Cultural “Nelson Marmolejo Restrepo” y el Teatro Sarmiento, muy molestos por lo que consideraron un agravio con la artista guayaquileña que elaboró la escultura, quien la transportó e instaló personalmente como un homenaje a la historia artística, cultural, arquitectónica y simbólica del Teatro Sarmiento y los 20 años de la Fundación Cultural “Nelson Mar-molejo” sacó un comunicado donde critica la “ausencia de una política pública seria de protección de conservación y mantenimiento de los patrimonios arquitectónicos, históricos de la municipalidad”… ¡Una novela!.

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