“…tomar una buseta, pintarla de verde, y ponerle “sistema integrado” no genera verdaderos cambios…”.

El centro de una ciudad es su alma, su corazón, allí se encuentran todos los estratos sociales, es la piel misma de su gente, sus calles y carreras demuestran su cultura, desarrollo y penas. Tuluá que ha sido históricamente una de las ciudades más bellas del país, tiene hoy un grave problema en materia de tránsito. La ciudad donde nací ha transformado en una pesadilla el hecho de conducir por su zona céntrica, un calvario, un verdadero viacrucis generado por los trancones de vehículos de carga pesada que en plena hora pico entregan materiales a empresas.

Las motos que no respetan semáforos, y los buses del sistema “integrado” que estacionan en cualquier parte, todo esto hace que esa zona donde se vive de manera fulgurante el comercio vaya en declive, y en consecuencia se aleje a los consumidores, turistas, y comunidad en general. Hoy ya no dan ganas de ir al centro de Tuluá, a veces no hay ni siquiera parqueaderos para dejar seguros los automóviles y motos, riesgos de accidentes, aunado a que el estrés padecido por los actores viales los ha vuelto hostiles. Puedes ir manejando bien, pero te cierran motos, carros, y si dices algo te responden con una palabra que te recuerda a tu adorada y santa mamá, en síntesis es una anarquía en materia vial, que se reproduce por distintos sectores de la ciudad.

La movilidad en una ciudad está ligada directamente a la calidad de vida, los tiempos de recorrido pueden generar enfermedades, o afectar la expectativa de bienestar, por ende es necesario que para esta hermosa ciudad se formulen alternativas de movilidad, que mejore el sistema de transporte público para proteger a los ancianos, mujeres embarazadas, y niños, poblaciones vulnerables y que no deben moverse en motocicleta por el riesgo de accidentes fatales. Por otra parte seamos honestos, tomar una buseta, pintarla de verde, y ponerle “sistema integrado” no genera verdaderos cambios, ahora tenemos que apostarle a la construcción de ciclorrutas, construir calidad de vida y generar campañas de cultura ciudadana para formar mejores conductores.

Las secretarías de tránsito que se volvieron un negocio, se dedican solo a inmovilizar motos y transportarlas en grúas para enriquecer a concesiones privadas, eso debe replantearse, Tuluá es una ciudad que puede ser pionera en sistemas de transporte público ambientalmente responsables, que funcionen a un precio cómodo para la comunidad y que potencien este lugar como la bella ciudad donde hace más de cincuenta años llegó mi padre. “Por favor, mejoren la movilidad en Tuluá”.

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