“…Son muchas las conquistas que han logrado y hoy se colocan en el pináculo de la gloria…”.

El pasado jueves 8 de marzo la mayoría de los países del mundo celebró el Día Internacional de la Mujer, que fue proclamado por la ONU, en 1977, como homenaje a la mujer trabajadora quien con su lucha ha ganado igualdad con el hombre en todos los aspectos. En esta fecha de 1909 recordamos el asesinato de 130 trabajadoras de la fábrica Cotton de Nueva York, con un incendio provocado por el dueño de la factoría, solo porque pedían diez horas de trabajo y salario igual al de los hombres, puesto que el trabajo era similar.

Es necesario que miremos a la mujer colombiana en relación con sus derechos. Las estructuras jurídicas de la conquista, de la colonia y del siglo XIX, que otorgaban la plenitud de los derechos al varón y se los negaba a la mujer, con el correr de los años, se fueron derogando y obteniendo conquistas en favor de la igualdad. Recordemos que en 1806, la Ley consagra que el esposo es el representante legal de los bienes conyugales y la mujer casada no tiene derecho sobre los bienes durante la sociedad conyugal.

Pero ya, en 1922 la Ley 28 autoriza, que la mujer puede administrar sus joyas y el peculio de su propio trabajo y en 1928, la Ley 124, establece que los ahorros legales de las mujeres casadas se tendrían como suyos y podrían dispones de ellos y en 1932 se le da la facultad de adquirir, administrar y disponer de sus bienes.

Solo a partir de 1974 la Ley 2820, otorga iguales derechos y obligaciones y la responsabilidad igualitaria del hogar. La educación, era limitada para las mujeres, y en 1933, por primera vez, se les dio la educación a nivel universitario. Luego en 1954, adquieren derechos ciudadanos y políticos, como el derecho al voto y el de ser elegidas. Son muchas las conquistas que han logrado y hoy se colocan en el pináculo de la gloria. Admiramos, no solo la belleza, sino su capacidad de trabajo e inteligencia.

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