Noma enfermedad conocida también como gangrena de la boca, se transmite por una bacteria fulminante que ataca sobre todo a los niños de menos de 6 años y que es letal en el 80% de los casos.

“Me quedo encerrada por culpa de ‘esto’. No sé leer ni escribir, no fui al colegio, no puedo trabajar”, cuenta Flora Doumé antes de ser operada en una clínica privada de Abiyán para recuperar su rostro desfigurado. Habla de “esto” para no nombrar el noma, una forma de gangrena. 

Debido al noma, Flora sufrió una protuberancia que primero le cubrió el ojo y después creció ocupando toda la mitad izquierda de su rostro, lo que la ha llevado a vivir recluida 17 de sus 20 años de vida, para escapar a las burlas, los insultos y al miedo que genera su enfermedad. 

Gracias a una asociación de beneficencia, llamada Sonreír un día, va a ser operada.

Este mal, conocido también como gangrena de la boca, se transmite por una bacteria fulminante que ataca sobre todo a los niños de menos de 6 años y que es letal en el 80% de los casos. 

La enfermedad puede ser tratada con antibióticos, pero en general los niños afectados no tienen acceso a ellos. 

En pocas semanas, la infección se “come” las mucosas, la piel e incluso el hueso, dejando a los supervivientes con deformidades como agujeros o protuberancias, explicó el cirujano español Ángel Emparanza, experto en cirugía maxilofacial. 

En la terraza de la clínica, sentados en sillas de plástico, un grupo de pacientes espera a ser atendidos. La enfermedad los ha dejado desfigurados, carcomiendo sus labios, dejando muchas veces las encías expuestas. 

Habiba Sawadogo juega con su hijo Abdourahim que sufría una fisura del paladar. “Todavía tiene que recibir algunos tratamientos pero estoy contenta. Yo no tenía los medios para que lo trataran”, contó. 

 Maleficios

El noma “es una enfermedad de la pobreza, de la malnutrición, de la gente que vive en condiciones de higiene que son deficientes”, según Ángel Emparanza, que recuerda que los agujeros que se ven en los rostros de los pacientes son sus consecuencias. 

La enfermedad comienza con aftas y sangrados de la boca, afectando principalmente a personas con un sistema inmune débil. 

En todo el mundo hay cerca de 500.000 casos, según el médico, que relató que la mayoría se concentran en África, pero que también está presente en Asia y en América del Sur. 

“El noma tiene repercusiones sociales importantes”, precisó el profesor de medicina marfileño Guy Varango. “Es una enfermedad, pero en las aldeas se puede considerar como un maleficio o algo demoníaco. Se excluye a la gente”, contó. 

Como le ocurría a Flora. 

“Cuando salía, se reían de mí, mis padres no quisieron que fuera a la escuela. Me quedé todo el tiempo en casa”, contó la joven, que lamenta, entre otras cosas, no haber podido tener un novio. 

 “¿Cómo quieren que conozca el amor?”, se planteó. 

 Poder mirarse al espejo

En la clínica de La Rochelle, los pacientes ganan confianza en si mismos.

“Flora lloró cuando el doctor le dijo que iban a operarla y que era una ‘chica linda’, que la iban a ayudar. Era la primera vez en su vida que le hacían un cumplido”, contó Tieu Huberson, uno de los acompañantes, que preside la asociación de personas discapacitadas de la región de Danané (en el oeste del país, casi en la frontera con Liberia). Él es ciego. 

“Nosotros trabajamos para censar a las personas, para reunirnos con los jefes de los pueblos. Ellos (los enfermos) tienen vergüenza de salir. Todo el mundo los mira. ¡Imagínense la humillación!”, señaló.  

En la sala de recuperación, Herman Goué, de 19 años, originario de Danané al igual que Flora, dijo estar “aliviado”. Los médicos tomaron trozos de la piel de la garganta para implantarlos en su rostro. 

Desde que era niño, sufría por su condición y ahora afirmó que puede “mirarse al espejo”. 

Unos días más tarde, Flora también recuperó su rostro. “Estoy feliz, voy a poder tener un marido e hijos”, dijo. 

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