Sacar a su familia adelante, pagarle la carrera a su hermano en la Fuerza Aérea y formar un hogar, eran algunas de las metas de este sanpedreño.

Desde muy niño Jhoan Sebastián Rodríguez Barbosa soñó con ser policía, tanto que para todas las celebraciones de halloween era su disfraz preferido.
Con el pasar de los años ese sueño se fortaleció, pues además afianzó su deseo de servir a los demás y que mejor canal que una institución como la policía para apoyar el desarrollo de las comunidades.

Rodríguez Barbosa adelantó sus estudios de secundaria y obtuvo su título de bachiller en la institución Educativa José Antonio Aguilera del municipio de San Pedro, su tierra natal, donde puso en práctica su liderazgo escolar realizando acciones en pro del estudiantado y de su institución.
Una vez logró terminar la secundaria se presentó a la Escuela de Policía Simón Bolívar para iniciar su proceso de selección, sueño que se hizo realidad en noviembre del año 2012 cuando se graduó como patrullero de la Policía Nacional.
De inmediato fue asignado a la metropolitana de Popayán, donde empezó a aplicar su deseo de servir a la comunidad.

“Jugaba al policía”

Las polvorientas calles del corre-gimiento de Guayabal fueron testigo de la forma en que este niño, en medio del juego inocente con sus amiguitos, mostraba su amor por la Policía.
Las tardes, luego de la jornada escolar, se pasaban entre el fútbol, las canicas, y el juego de policías, donde Rodríguez siempre fue el benefactor de los jóvenes que luchaban contra él por alguna situación irregular simulada en medio de la inocencia que la niñez les generaba.
Los sueños de “monito”, como le decían cariñosamente, en convertirse en policía eran tan grandes que recuerda su tía Nercy Rodríguez, corría en el sembrado de plátano detrás de su humilde casa, con un palo que según él, era el arma del policía que caminaba por las fincas cuidando a los campesinos para que los ladrones no llegaran a robarlos.
“Él corría y se escondía entre las plataneras jugando al policía con otros niños del sector”. Ese sueño hecho realidad nos quitó a nuestro niño grande, en su afán de servicio a los demás y en la defensa de nuestro país que por ratos creemos estuviera en manos de los malos.

Con Guardia de Honor la Institución rindió homenajes al patrullero Jhoan Sebastián Rodríguez Barbosa en su vivienda en el corregimiento de Guayabal.

Los hechos

Lejos estaba este sanpedreño de imaginarse que perdería la vida haciendo lo que más le gustaba y sirviendo a la patria desde la institución de sus amores.

El pasado sábado, cuando el reloj marcaba las seis de la mañana, Jhoan Sebastián Rodríguez Barbosa y su compañero de trabajo, el también patrullero Jorge Andrés Quintero García, salieron desde la estación de policía de Caldono Cauca hacia la subestación de Siberia con la misión de recoger a un capturado.
Cuando la patrulla hacía tránsito por el sector de Ovejas dos, fueron embos-cados con explosivos y ráfagas de fusil, hecho que dejó como resultado la muerte de los dos uniformados.

Junto a Jhoan Sebastián, de 25 años de edad, murió el sueño de servirle a la comunidad y en especial el de construirle una casa a sus padres y ayudar a su hermano a convertirse en miembro de la Fuerza Áerea.
Solo hasta el domingo, cerca de la media noche, los despojos mortales llegaron a la vivienda de sus padres, ubicada en la vereda Guayabal en el municipio de San Pedro en el centro del Valle.
La vivienda se vio atestada de amigos, familiares y conocidos que cada minuto llegaban para acompañar a doña Luz Estella y Darío Fernando, los padres de este patrullero que se había ganado el cariño y el afecto de toda una comunidad campesina por su forma de ser, su alegría y trato a los demás.

Su madre, en medio del dolor y la desesperanza por lo sucedido, manifestó que era muy buen hijo. “Cada que le daban permiso venía a visitarnos, siempre estaba pendiente de nosotros y me decía: mamá, yo no me caso hasta que no les construya su casa”. Doña Luz Estella no acepta como acaban con la vida de una persona buena y de gran corazón.
Rodríguez Barbosa tenía cinco felicitaciones en su hoja de vida por sus positivas acciones en pro de la comunidad, reconocimientos que recibió durante sus servicios en municipios como Padilla, Cajibío, Puerto Tejada , Toribío y Caldono.
Sus familiares hoy piden que frente a lo sucedido “se investigue a fondo el hecho y al oficial que mandó a estos muchachos solos por una zona considerada roja y vea lo que les pasó”.
Jhoan Sebastián Rodríguez Barbosa, el mayor de dos hermanos, fue despedido con homenajes por parte de la Insitución policial.

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