El Tabloide

Desde el evangelio

“…Hoy, más que nunca, se nos anuncia a Jesús como Palabra eficaz, que invita a transfigurarnos…”.

“Se transfiguró delante de ellos… y se oyó una voz que salía de la nube: Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo” Marcos 9,2.7
En el camino de la Cuaresma la liturgia de la Iglesia nos regala este texto de la Transfiguración del Señor, como elemento para la reflexión en nuestro itinerario espiritual.

Jesús sube a la montaña con algunos de sus discípulos, se transfigura delante de ellos; aparecen Moisés y Elías hablando con él. Pedro quiere hacer tres tiendas para quedarse allí, se escucha la voz desde la nube y al bajar de la montaña Jesús les ordena no contar a nadie lo sucedido, hasta después de la resurrección.
Parece un texto un tanto enigmático y más en este tiempo, pero es un anticipo de la Resurrección de Jesús, que nos pone en la expectativa de una vida llena de sentido, que pasa por la muerte pero sin quedarse en ella sino avanzando hasta la plenitud de la glorificación.

Esa voz desde la nube, que identificamos con Dios que es Padre, nos presenta al Hijo amado y nos invita a escuchar su palabra que convoca y acompaña, convierte y fortalece, impulsa y cumple lo que anuncia, y que llega a tal altura que terminamos por saber y confesar que él es la Palabra que ha puesto su morada entre nosotros para la salvación de todos.

Estamos viviendo el camino cuaresmal, que implica hacer conciencia de morir al pecado, como una necesidad espiritual de realización en Dios, con la certeza que podemos ser felices y estamos llamados a gozarnos anticipadamente la salvación, pero también con la esperanza, por tanto, de estar avanzando hacia la resurrección con Jesús, en esa vida nueva que lleva a plenitud pues le pertenece a Dios, lleno de misericordia y de compasión.
Hoy, más que nunca, se nos anuncia a Jesús como Palabra eficaz, que invita a transfigurarnos, de tal manera que salgamos de todo aquello que no deja que nos presentemos resplandecientes, de todo lo que nos opaca y no permite que aparezca la luz que es Dios en nosotros.

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