“…Semana Santa es una invitación para entrar en relación directa y encuentro personal con Jesús…”.

“Llevaron el burrito a Jesús, le echaron encima los mantos, y Jesús se montó …Los que iban delante y detrás gritaban: ¡Hosana! Bendito el que viene en nombre del Señor. Bendito el reino de nuestro padre David que llega. ¡Hosana en las alturas! (Marcos 11,7.9)

Llega la Semana Santa de este año, celebración que siempre será signo y realidad de la aceptación del Señor Jesús en nuestras vidas, y por eso nos aprestamos a tener estos días de recogimiento y reflexión de los misterios de la vida, pasión, muerte y resurrección de quien se entregó para alcanzar la salvación y la vida eterna para todos nosotros.

Cuando comenzó la Cuaresma, hace ya casi cuarenta días, la invitación consistió en convertirnos y creer en el Evangelio, en vivir de acuerdo a la fe, y no como meros espectadores, sino unidos a Cristo Jesús que, haciendo el camino hacia Jerusalén marca el sentido de su vida de servicio y entrega a la humanidad.

Semana Santa será siempre una invitación para entrar en relación directa y encuentro personal con Jesús, de tal manera que podamos vibrar con su entrada triunfal en Jerusalén, con la celebración de la última Cena donde instituye la Eucaristía y el Sacerdocio, además nos entrega el mandamiento nuevo del amor y nos invita al servicio a los hermanos; luego avanzaremos con él hasta la realidad dolorosa de la Cruz, donde es vencido el mal en todas sus expresiones y somos reconciliados con el Padre del Cielo, el sábado llegaremos a la celebración de la Pascua, la Resurrección, que cambia el sentido de la vida y nos dice que la vocación última que tenemos es poder estar con Dios para siempre.

Ahora bien, podemos vivir está semana como un espectáculo que en diferentes actos recrea el desenlace de la vida de Jesús, o podemos involucrarnos de tal manera que la oración, la reflexión, la escucha atenta de la Palabra de Dios, la celebración de los Sacramentos y el encuentro con los hermanos en la fe, llegue a lo profundo del corazón y de la mente, y haciendo opción clara por Jesús vivamos desde ahora a su manera y a su estilo, para decirle al mundo que Cristo muere para darme nueva Vida y resucita para abrirme horizontes nuevos plenos de esperanza.

¡Bendito Jesús que llega a mi vida! ¡Bendito porque viene a reinar en mi corazón! ¡Bendito Jesús que gastó su vida por mí! ¡Bendito porque orienta mi vida hacia lo bueno y lo correcto! ¡Bendito el Señor que me indica que soy para la eternidad en Dios!

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