Aunque el desarrollo urbanístico es necesario en cualquier urbe y contribuye al progreso social de una comunidad, hay acciones que definitivamente no se entienden y terminan por afectar la armonía interior. Ciudadanos amigos de la naturaleza denunciaron esta semana el corte de cinco palmas tipo botella que habían sido plantadas hace muchos años a un costado del edificio de la empresa de telefonía Movistar, sede de la calle 26 con carrera 39.

El permiso ante CVC fue tramitado por el propietario del predio pero, antes de que le llegara la respuesta producto del estudio, el ciudadano procedió a cortar las palmas y ahora se encuentra expuesto a una sanción por erradicación ilegal de material arbóreo. Lo grave es que el mal ya está hecho y su recuperación será muy larga.

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