Desde el barrio Chiminangos varios de sus vecinos, en especial quienes residen cerca a una de sus zonas verdes, han elevado múltiples quejas por el riesgo que corren ante la posibilidad de que esta araucaria ceda a su peso y caiga, bien sobre una de sus viviendas o, en el peor de los casos, sobre alguna persona. El árbol empezó a presentar caída hacia uno de sus costados desde hace cerca de un año, momento a partir del cual se iniciaron los trámites para su intervención.

Según sus denuncias, las peticiones las han hecho ante la Secretaría de Agricultura y Medio Ambiente, Sedama, desde donde les han dicho que han trasladado la inquietud a la CVC Dar centro norte pero hasta el momento no se ha producido ninguna respuesta. Los angustiados peticionarios ven con sorpresa cómo pasan los días y mientras el árbol parece ladearse cada vez más, desde las entidades a las que les corresponde velar por este tipo de situaciones nada se hace.

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