“…creando perfiles falsos y desde ellos enfilan inmorales baterías para atacar con falacias…”.

La política se dice es el arte de servir, para otros es la actividad de administrar lo público que es sagrado, que es de todos. El sistema democrático a su vez es la forma de organizar la política mediante la cual los ciudadanos son iguales ante la ley, todos tienen derecho a un solo voto y a la vez todos se pueden postular para ser elegidos.

En un juego limpio cada candidato debe tener unas propuestas realizables, una experiencia y hoja de vida que permita pensar que las puede concretar, sobre todo debe haber contacto directo entre los candidatos y electores, quienes con su voto escogerán al mejor y las mejores propuestas. Es una lástima que desde ya, faltando un año para las próximas elecciones locales, empiece a observarse en nuestros municipios un juego sucio que busca desprestigiar, calumniar y desmotivar a los ciudadanos que en el ejercicio de la democracia quieren postularse a los cargos de elección popular.

Casi que generalmente los que ostentan los puestos y contratos públicos que tienen prohibido por ley hacer campaña política se dedican por temor de perder sus prebendas muchas veces indebidas a prácticas alentadoras contra la democracia y lo hacen de muchas maneras. Hoy principalmente usan las redes sociales creando perfiles falsos y desde ellos enfilan inmorales baterías para atacar con falacias a los ciudadanos que tienen el favor popular.

Aprovechando los adelantos jurídicos que elevaron a delito estas conductas de fraude a las redes sociales las víctimas de estas deshonestas prácticas deben iniciar las denuncias respectivas ante la Fiscalía y la Procuraduría, entidades que deben expedir lo antes posible sentencias ejemplarizantes que eviten que se atente contra la dignidad de los candidatos y el fraude a la democracia. Las campañas políticas no se pueden convertir en insultos y agresiones, tampoco pueden convertirse en la sola formulación de cálculos electoreros a ver quién va a ganar para sumarse; las contiendas deben ser escenario de ideas, propuestas y planes de trabajo realizables, hechos por personas que gocen del cariño, credibilidad y respeto de los electores.

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