“…Guevara creó el Sistema de Presupuesto Financiero y allí incluyó la prioridad de la educación…”.

A dos semanas del 50 aniversario de la muerte de Ernesto Guevara, el Che, parecía desentonado volver a recordar la fecha como muchos de los que lo admiramos hicieron el 9 de octubre pasado, pero departiendo en el común la conmemoración sigue viva igual que pasa cada año de las últimas cinco décadas, como si con el asesinato ordenado por las autoridades bolivianas a merced de la central de inteligencia estadounidense, en vez de acabar con el germen de la inconformidad y la rebeldía, antes se hubiera encendido una paja en la larga estepa que representa al mundo, porque si hay símbolos populares en el mundo, entre esos está la mítica imagen de su rostro fotografiada por Korda y diseminada por todos los rincones desde estadios deportivos, bares y centros educativos hasta alcobas de adolescentes incomprendidos o sedes de partidos políticos. Y de repente, un ícono del anticapitalismo se convirtió en el seno del capitalismo un objeto de “merchandising”, como si retrotrajera aquel apotegma de que al monstruo hay que combatirlo desde adentro. Así, el Che nació a la inmortalidad con su asesinato, privilegio que la historia solo reserva a los grandes hombres.

Pero sostenerse en este relato que encanta, permite el manoseo de quienes niegan al Che su sitial histórico rebajándolo a vulgar bandolero que asesinaba por doquier como si la actitud de un combatiente en guerra no tuviera que ser la de dar bajas en el enemigo, “matando canallas con su cañón de futuro” como dice la canción del elegido. De suerte que idealizar la figura del guerrillero heroico da pie a que los contradictores contravengan con su ignorancia. Por esto es que sería conveniente enfatizar en el Che teórico que una vez colgó el fusil cuando fue nombrado Ministro de Industria de Cuba, valoró objetivamente desde la economía política el devenir del capitalismo y su vocación suicida que se ha reflejado en momentos culmen como la crisis financiera de 2008 que inició en USA.

Citando a Óscar Guardiola, “(…) cabe cuestionar la continua ignorancia de analistas y comentaristas acerca de la contribución de Guevara a los debates sobre organización industrial, manejo económico, y la discusión sobre incentivos, cálculo de valores, precios y planeación”. Guevara creó el Sistema de Presupuesto Financiero y allí incluyó la prioridad de la educación y la participación del trabajador en la administración de las industrias, así como el uso de la sicología en la economía que es el concepto desarrollado por el último nobel de economía.
Valorando emocionalmente la figura del Che, pero sobre todo su legado científico-teórico, tenemos que su consigna acerca de que “otro mundo es posible” es, efectivamente, posible.

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