Con 71 años y agobiado por varias enfermedades, el autor de Cóndores no entierrran todos los días está preparando todo para su momento final.

El Cementerio Libre de Circasia ya no será el sitio donde se hará el sepelio del escritor tulueño.

“Hace varios años me vetaron en Ricaurte, escenario de mi novela El Divino; poco después lo hicieron en Tuluá cuando arrastraron el busto que se había colocado en el barrio Santa Isabel; y ahora prohíben mi anhelo de ser enterrado de pie, como símbolo de mi libertad de pensamiento, en el único cementerio libre que había en Colombia, el de Circasia”.

Las palabras llenas de sentimiento son del escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal, luego de que las directivas del camposanto quindiano le notificaran, hace apenas dos semanas, que sus despojos mortales no podrían ser sepultados allí, al menos en esas condiciones.
“Me toca entonces buscar otra parte donde puedan reposar eternamente mis huesos… y como además he dicho una y otra vez, tal vez entrando en contradicción, que sería capaz de halarle los pies a todos los deudos y amigos que pretendan enterrarme como si fuera creyente, temo que se van a encartar con mis despojos” señaló el escritor en su columna El Jodario.
El cementerio Libre de Circasia fue fundado por Braulio Botero Londoño, masón antioqueño, como respuesta a las creencias de la época de que no se podían sepultar en los cementerios católicos ni marxistas, ni suicidas ni prostitutas.
Tras la publicación de la columna el pasado lunes, Álvarez Gardeazábal empezó a recibir propuestas, entre ellas la de la Fundación Cementerio de Medellín, donde además está sepultado Jorge Isaacs, para dialogar en torno a las condiciones para el sepelio del escritor tulueño, entre ellas la instalación de la escultura de un cóndor y el rostro del escritor, elaborada por Jorge Vélez Correa.
“La otra opción que me queda es que me entierren en El Porce, lo que significaría un trámite especial para la expedición del permiso correspondiente” añadió el exgobernador del Valle.
El escritor, de 71 años, viene sufriendo desde hace varios años de diversas enfermedades, entre ellas una miocardiopatía o inflamación del corazón que lo mantiene en permanente tratamiento cardiovascular.

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