“…La polarización es propiciada por los propios candidatos que usan un lenguaje agresivo…”.

Primero fueron los ataques a Rodrigo Londoño, “Timo” candidato a la presidencia por parte de la Fuerza Alternativa del Común, movimiento que surgió como una consecuencia directa de los acuerdos pactados entre el gobierno y la guerrilla.

Esos ataques en su momento se justificaron en el rechazo a quienes desde la ilegalidad sembraron dolor a gran parte de la patria pues según una buena parte de los colombianos, no se les puede permitir la reinserción a la vida civil porque lo ideal es que los jefes estén en las mazmorras con grilletes y cadenas; es decir que su dejación de armas no es suficiente para avanzar por un camino de paz estable y duradera.

Y cuando creíamos que la decisión de Timo y sus asesores de no seguir en las calles calmaría los ánimos, un grupo de jóvenes, la mayoría universitarios, se enfrentaron a la comitiva del senador y expresidente Álvaro Uribe Vélez siendo necesario que interviniera el Esmad para disolver la protesta en Popayán. Horas más tarde la confrontación fue entre seguidores de Petro y los que defienden las tesis de la derecha en Cúcuta y según el propio candidato progresista su carro fue atacado con piedras y palos.

Todo este panorama pone de manifiesto la polarización de país, polarización propiciada por los propios candidatos quienes con el fin de cazar votos usan un lenguaje agresivo en el que impera una buena dosis de mentiras para confundir y llevar a la gente a respaldar sus propuestas, que es bueno decirlo no solucionan los problemas del país.

Hoy recuerdo a mi padre, un hombre sabio que siempre decía “Nunca pelee por política, pues mientras usted se destroza con sus paisanos los jefes se emborrachan con whisky en los clubes y se burlan del pueblo que por ellos se enfrenta”

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