“…Los señalamientos no pueden ser eternos pues los seres humanos merecemos una segunda oportunidad…”.

La semana pasada el Concejo de Medellín decidió condecorar al técnico, Hernán Darío “El Bolillo” Gómez quien logró la gesta de llevar por primera vez a la Selección Panamá a un mundial de fútbol dejando por fuera de la cita de Rusia 2018 al encopetado equipo de los Estados Unidos.

Esa determinación del cabildo paisa, como era de esperarse, generó una oleada de críticas por parte de los grupos y organizaciones que promueven la defensa de las mujeres y en especial de quienes son víctimas de acciones violentas por parte de los hombres.
Fue por eso que desde el momento en que anunciaron la exaltación al controvertido estratega, sacaron a relucir el episodio de hace varios años atrás cuando en medio de una noche de copas, Gómez agredió a una mujer con la que departía en un bar.

Para las mujeres, la determinación de los cabildantes de la Bella Villa va en contravía del sentir de una gran parte del país que rechaza las acciones que atenten contra la dignidad de las mujeres y en especial cuando las agresiones provienen de personajes públicos que deben dar ejemplo y en el caso del “Bolillo” cuando protagonizó el bochornoso espectáculo estaba al frente de la Selección Colombia de Fútbol que por esas calendas buscaba un cupo al Mundial de Brasil 2014.
Luego de escuchar y leer los diferentes argumentos de quienes estuvieron en favor y en contra del reconocimiento decidí en esta ocasión respaldar la decisión de los concejales paisas porque soy de los que pienso que en estos casos las condenas y/o señalamientos no pueden ser eternos pues los seres humanos todos sin excepción merecemos una segunda oportunidad que nos permita reconocer que nos equivocamos y refrendar el daño causado.

En el caso de Hernán Darío Gómez creo que pagó sus culpas cuando debió renunciar a la conducción del seleccionado patrio y tras ver su nombre expuesto ante una opinión pública que desde las redes sociales lo bombardeó sin misericordia.
Desde los espacios en los que laboro he sido un abanderado de las causas de las organizaciones de mujeres, pero en esta ocasión me pongo del lado de “El Bolillo (aclaro que no es santo de mi devoción), pero reitero que como ser humano merece la expiación de sus culpas y máxime cuando después de tan triste episodio el hombre del fútbol no ha recaído en comportamientos como los vividos hace varios años atrás.
P.D Se adelantó Pedro y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

cahucagrande@yahoo.es

También te puede interesar:   Caida Libre
Compartir: