“…el Concejo Municipal volvió a incurrir en el error de repartir condecoraciones a diestra y siniestra…”.

Siempre he sido y seré un defensor de la institucionalidad y creo en la famosa frase que dice que los hombres pasan y las instituciones quedan, tema que mueve esta columna de hoy para referirme al Honorable Concejo de Tuluá y de soslayo a todos los que funcionan en el país, corporaciones que en los últimos años se han venido a menos pues los que hoy las conforman se han dado a la tarea de acabar con su protagonismo y es por eso que sus debates y decisiones no son más que anécdotas de la democracia o como decía el abogado Javier Fernández Botero, auténticos saludos a la bandera.

En el caso nuestro es una entidad que no convoca, no mueve la fibra ciudadana y una prueba de ello fue el Cabildo de la Salud, donde no pasó nada y la gran ausente fue la comunidad y eso que era un tema del que todos hablan y se quejan. Las razones para la ausencia de pueblo no es otro que la escasa motiva a la participación y el mínimo interés que los propios cabildantes le pusieron al tema a tal punto que varios de ellos llegaron, esperaron el tiempo que indica la norma para cobrar la sesión, firmaron el libro y se fueron.

Para colmo de males, el pasado sábado esa dignísima célula reconocida como la Junta Administradora del Municipio volvió a incurrir en el error de repartir condecoraciones a diestra y siniestra, varias de ellas congraciándose con sus jefes políticos y en una muestra clara de clientelismo y lagartería.
No tiene explicación alguna que se le imponga la máxima condecoración a un alcalde en ejercicio de sus funciones y aclaro que no es una apreciación personal en referencia al ingeniero Gustavo Vélez, pues habría escrito lo mismo si el condecorado hubiese sido en su momento “Chepe” Gómez, Rafael Palau o Juan Guillermo Vallejo, pues considero que no está bien que se condecore a quien se le hace control político.

En esta ocasión como en otras no hubo filtro para asignar las condecoraciones y se terminó condecorando a un candidato a la Cámara de Representantes con apellido de yudoka, a un senador sin ejecutorias visibles y así sucesivamente a personas que obligaron al auditorio a preguntarse y este ¿por qué es famoso?
Ojalá que el Concejo Municipal un día corrija su andar y deje de ser un convidado de piedra en las decisiones trascendentales de esta Villa de Céspedes que urge de nuevos liderazgos.

cahucagrande@yahoo.es

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