“…debemos tomar la sartén por el mango y acudir a las urnas en marzo y mayo analizando bien…”.

No hay nada más peligroso para una sociedad como perder la fe en que las cosas por difíciles que sean pueden mejorar a partir de un cambio de actitud personal, pues necesariamente, para que el entorno se transforme debemos propiciarlo todo desde nuestro interior.

Tengo claro que no es fácil ese cambio cuando miramos a lo lejos y nos encontramos con un presidente “loco” que amenaza con lanzar misiles mientras que en la otra orilla le responde otro más orate aún, que dice estar dispuesto a responder con todo su arsenal de guerra.
Resulta difícil creer cuando las noticias nos muestran a un desquiciado que masacra a casi un centenar de personas que asistían a una fiesta en una de las naciones que se jacta de ser civilizada pero donde comprar armas y drogarse es algo corriente.

Ya dentro de nuestras fronteras tenemos historias cargadas de dolor como la del hombre y la mujer que violentaron sexualmente a una bebé en Antioquia o al ver como los togados de las altas cortes se caen como castillos de naipes nadando en una corrupción rampante olvidando el juramento de defender los intereses ciudadanos con rectitud y honestidad.

Todo esto hace que hoy estemos frente a una ciudadanía desespe-ranzada, desorientada y pagando caro el hecho de no actuar, no decidir y dejar que una minoría sea la que tome las decisiones.
Es hora de darle sentido a una frase que se volvió comodín de muchas causas y decir de una vez por todas que los buenos somos más y que debemos tomar la sartén por el mango y acudir a las urnas en marzo y mayo analizando bien, revisando propuestas y apostando a una nueva forma de hacer política y de gobernar. En el panorama hay buenos nombres, solo tenemos que salir del esquema, dejar de elegir como autómatas y pensar en reconstruir un nuevo camino.

Como diría el Papa Francisco: Demos el primer paso y no permitamos que nada ni nadie nos robe la alegría y la esperanza. PD. Empecemos por creer que este martes en Lima, la Selección Colombia clasificará a Rusia 2018 y renovémosle la confianza a Pekerman y sus guerreros.

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