“…“A Godito” nunca le faltó una sonrisa aún en los momentos de dificultad….”.

Esta columna debí escribirla el viernes pasado pero les confieso que me resultó imposible y a pesar de intentarlo una y otra vez las palabras indicadas no me brotaron pues por espacio de 30 minutos me quedé como atornillado a la silla luego que Norbey Palacio me confirmara que a la 1:20 de la tarde había partido hacia el plano celestial mi amigo, compañero y padre en lides periodísticas, Godofredo Sánchez.

Aunque la esperaba en cualquier momento, admito que la información me sorprendió pues guardaba la esperanza que ese espíritu de guerrero lo llevaría a ganar la batalla contra la enfermedad que lo aquejaba.
De la mano de “Godo” inicié mi camino por este campo periodístico y a través de su ejemplo terminé enamorado hasta los tuétanos de una profesión u oficio que ejerzo con respeto y la mayor dignidad posible.

Fue en Alerta Valle del Cauca donde recibí la oportunidad de dar los primeros pasos contando con el apoyo incondicional de un hombre del que nunca percibí un ápice de egoísmo y con quien se hablaba de muchos temas pero especial de la política que junto a su familia era la pasión que lo movía.

Sentado en la silla y entre lágrimas recordé las tantas madrugadas en la cabina de Radio Reloj 1140, la preparación de los titulares y la consabida pregunta diaria: ¿Con qué abrimos? ritual que se cumplía y que era acompañado con un café para calentar la garganta.

Fui testigo de sus alegrías cuando adquirió el transmisor de mayor potencia, la camioneta para la móvil y el primer computador para sistematizar la programación. También viví los días de angustia que parecían derrotarlo pero que superaba siempre pues como lo dijo su nieto Samuel en sus honras fúnebres, a “Godito” nunca le faltó una sonrisa aún en los momentos de dificultad.

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