¿Asfaltarán el río Tuluá?

“…¿A quién beneficia los miles de millones gastados en obra gris?. A los contratistas que financian campañas y al hijo de un reconocido varón político…”

Alejandro Forero Valderrama

Alejandro Forero Valderrama

Tuluá es una ciudad hermosa, llena de gente amable y con un gran potencial, sin embargo, padece una grave desigualdad, un desempleo alarmante, y una limitada oferta de vivienda. La Administración ha iniciado una serie de obras relevantes subjetivamente, pero que no pueden concebirse como un modelo de desarrollo óptimo. La propuesta de ciudad “gris” es pobre y solo satisface algunos intereses, porque una ciudad es mucho más que cemento, hay que invertir en oportunidades, hay que invertir en el mayor activo nuestra gente, en la calidad de vida, y en el empleo, más aun, resulta preocupante la forma de contratación estatal que tiene la administración del cambio, la cual es la más inmoral de toda la historia de la Villa de Céspedes. Hoy, mientras usted lee esto, a dedo se gastan miles de millones de pesos. ¿Cómo lo hacen? através de figuras retóricas, para saltarse las licitaciones públicas que garantizan economía, transparencia y eficacia en políticas públicas. La construcción de dos puentes por una cifra multimillonaria ejemplifica el derroche de la administración, no hablamos de cientos, sino de miles de millones de pesos invertidos en puentes ciegos, que no van a ningún lado, pero ¿a quién beneficia esta forma inmoral de contratación? Lógicamente a familiares, hijos y socios de algunos varones políticos, donde una caja de puntillas la facturan por cuatro veces el valor establecido en la bolsa “Colombia compra eficiente” e Infituluá que históricamente ha sido la caja menor de los politícos, se transformó en el caballo de troya para no licitar. Hoy Infituluá hace puentes ciegos, puede instalar semáforos hasta en la sala de su casa, y vender tintos, no se compadece que en momentos de lucha nacional contra la corrupción, hagamos un monumento a la misma, Nací en esta ciudad y quiero ver desarrollo, esperanzas guardo de que haya oferta de vivienda de interés social, que la educación de calidad sea un derecho, y no un privilegio, y que muchos tulueños no se tengan que ir del país en busca de algo que aquí no encontraron. Éste año miles de familias tulueñas tuvieron que hacer créditos para pagar el impuesto predial más costoso en una vida, pero siguen en iguales condiciones. ¿A quién benefician los miles de millones gastados en obra gris?. Sencillo y reitero, a los contratistas que financian campañas, y al hijo de un reconocido varón político, a nadie más. El debate está abierto, solo exhorto a que las políticas públicas generen desarrollo y oportunidades. El activo más valioso de una sociedad es su gente.

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