El Tabloide

Armero

“…Esta tragedia fue anunciada por algunos expertos, entre ellos, el escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal…”.

En un pequeño poblado del Caribe contrae matrimonio un millonario recién llegado al lugar, con una señorita de la región. Después de celebrar la unión, al intentar consumar la noche de bodas, el marido descubre que su esposa no es virgen; por ello, devuelve a la chica a casa de sus padres. La mujer acusa de su desliz a su vecino, Santiago Nassar. En defensa del honor familiar, los hermanos de la novia anuncian al pueblo que matarían a Santiago. Casi todos se enteran, excepto el pobre Santiago, quien descubre esto instantes antes de morir.

En efecto, los mencionados hermanos matan a Santiago en la puerta de su casa, ante la mirada atónita de la gente que no quiso o no pudo hacer nada para evitar el crimen. Esta breve referencia al libro “Crónica de una muerte anunciada” de Gabo, no solo relata un fatídico crimen, sino que pone de presente que en la Colombia contemporánea siempre existe la posibilidad de que acontezcan hechos como los referidos en el laureado texto.

Eventos como los relatados, en un espacio diferente, cuentan que al menos desde la década de los 80, algunos estudios evidenciaban la necesidad de proteger de un desastre inminente a la población de Mocoa. En años recientes, un congresista ha venido pidiendo ayuda en materia de prevención de catástrofes para Putumayo, ante un eventual desborde de algunos ríos que atraviesan dicho territorio. Infortunadamente, hace varios meses, en una noche nefasta, Mocoa se partió en dos tajos de oscuridad, debido al desbordamiento de dichos torrentes, hecho que ocasionó una avalancha, que dejó más de trescientos muertos, decenas de heridos y cientos de damnificados en la capital del Putumayo.

En un escenario distinto a finales de 1985, el municipio de Armero, fue cubierto por una avalancha de lodo y rocas, que lo convirtió en un cementerio de más de veinte mil personas. Esta tragedia fue anunciada por algunos expertos, entre ellos, el escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal, pero nadie atendió su llamado. El citado escritor cuenta posteriormente este suceso en su novela “Los sordos ya no hablan”. En ella, dicho literato describe como entre enredos burocráticos se pasaron por alto sus reiteradas advertencias. La película “Armero”, exhibida en días recientes, reedita los hechos antes descritos, y además recrea la historia de amor de un recolector de algodón y de una estilista, cuyas vidas transcurrieron en el desaparecido municipio del Tolima.

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