Que no se sobresalten los honorables congresistas si la abstención para la próxima jornada electoral es muy alta porque ha sido la tendencia de los últimos años.

Terminamos un año muy difícil y parece ser que el próximo será sumamente complicado así sea la campaña electoral un antídoto a los problemas que tiene el país por resolver a corto, mediano y largo plazo, como por ejemplo, los proyectos que en el Congreso quedaron en el tintero, tal como la reforma política que sabemos y entendemos que la mayoría de los integrantes del máximo órgano del poder legislador no podrían aceptar. Nadie quiere reformarse a sí mismo, porque la soberbia, el orgullo y la ambición ciegan el corazón y la inteligencia y se prefiere continuar con los caprichos y actitudes que no favorecen en nada al sistema político que actualmente nos rige así sea cojeando, pero es lo mejor que tenemos. Que no se sobresalten los honorables congresistas si la abstención para la próxima jornada electoral es muy alta porque ha sido la tendencia de los últimos años.

Como es conocido por todos, la economía no creció como se esperaba según los cálculos del alto gobierno y vaticinan para el año venidero situaciones aún más difíciles si tenemos en cuenta que existe una gran escasez de recursos para adelantar la implementación de los acuerdos de paz y a veces nos parece que la paciencia de quienes estaban alzados en armas es innegable y también la tardanza en el cumplimiento oficial de lo pactado hace titubear en ocasiones la anhelada paz por todos esperada, mientras que los conflictos crecen y crecen en medio de una incertidumbre letal para consolidar el proceso.
Es urgente una reforma profunda al sistema de salud ya que vemos que el déficit de recursos crece como una bola de nieve y parece un barco pronto a naufragar, mientras que no se ven por ninguna parte, los millones y millones de pesos que se han robado por la corrupción de los responsables y la gente mira atónita las interminables filas para ser atendidos en las IPS mientras que se anuncian cambios y más cambios sin que se produzca de verdad un beneficio nuevo para el público en general.

Igualmente los cientos de pensionados, después de una larga e intensa lucha por conquistar sus derechos, esperan ahora que la Corte Constitucional decida sobre la disminución de los aportes al sistema de salud que beneficiaría a todos por igual y mejoraría por supuesto la calidad de vida de la gran mayoría de los aportantes, un tema que como sabemos, no ha sido del agrado del alto gobierno, por la creencia falsa de que las pensiones son una bomba pronto a explotar y desbarataría el sistema actual.

De otro lado, la inseguridad es un tema de urgente y necesaria solución, porque, aunque el cese del fuego entre los alzados en armas y los soldados del Ejército ha cesado, no así los delincuentes y bandas organizadas que siempre han permanecido al lado del crimen haciendo el mal en medio de la sociedad que cada día observa con estupor los asaltos, hurtos, crímenes y actitudes hostiles que demeritan y entorpecen decididamente la convivencia ciudadana y siembran la zozobra e incertidumbre a lo largo y ancho del territorio nacional.
No podíamos dejar de lado el espinoso tema de la corrupción que se anidó en los más altos representantes de las ramas del poder público, lo que tiene indignado no solo a las mismas autoridades, sino a toda la sociedad que mira con pasmosa paciencia la solución definitiva al cáncer que está destruyendo los cimientos mismos de la democracia. A veces, se tienden cortinas de humo sobre este problema demasiado grave para la institucionalidad que sostiene el sistema y ojalá que no sea muy tarde para darle solución.

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