Antes de la existencia del paso vehicular se cruzaba el afluente en barcas. El nuevo puente general Santander ya cumple 24 años de haber sido inaugurado.  

La construcción del puente General Santander se convirtió en todo un acontecimiento para los centrovallecaucanos.

En 1940 el centro del Valle recibió una de las obras más importantes y que sirvió de impulso al desarrollo de la región, en ese año el presidente de la república Eduardo Santos dio apertura oficial al puente general Francisco de Paula Santander, estructura que permitió comunicar más rápidamente a esta zona del país.
De acuerdo con los documentos históricos que existen, el puente tomó ese nombre en homenaje al prócer de la independencia pues por esas calendas se conmemoró el centenario de su muerte.

La aparición de este puente significó un punto vital para el desarrollo agrícola y comercial del centro del departamento pues agilizó el transporte de carga, donde resultó ganador Tuluá pues lo fortaleció como punto de intercambio regional.

El primer puente era una estructura metálica tipo puente militar que permaneció en pie desde 1940 hasta 1993 cuando en el gobierno del presidente César Gaviria Trujillo se determinó construir uno moderno de doble carril pues el inicial ya resultaba insuficiente y no respondía a las expectativas de la región.
“El anuncio de la obra por si sola generó gran expectativa e incluso fue motivo de romería, pues el general Santander era en ese momento una de las obras más relevantes en la ingeniería y la arquitectura” comentó Jesús Castro, un tulueño que aseguró ir a menudo.

Por su parte Teresa Herrera asegura que lo que más le llamó la atención era ver cómo se iban a unir los dos extremos de la estructura y por eso en la etapa final de la obra no dejó de ir todos los días en una bicicleta acompañada de uno de sus hijos.

Antonio López, trabajador de un ingenio de la región recuerda que tanto en el puente viejo como en el nuevo pasó varias noches, pues le correspondía la tarea de guardavías.
“Esa tarea la cumplí durante mucho tiempo hasta que pedí relevo pues empezaron a pasar cosas malas e incluso varios compañeros fueron víctimas de atentados” relata el hombre que ya disfruta de su pensión.

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EL presidente César Gaviria Trujillo y su comitiva entregó a los vallecaucanos el puente general Santander.

Testigo mudo

Si lo que queda del viejo puente (solo sus bases) y el nuevo que data desde 1993 hablaran, podrían contar muchas cosas pues desde la parte alta los malos dejaron su huella al lanzar a las aguas del río Cauca los cuerpos de hombres y mujeres, algunos de ellos asesinados de manera cruel y que debían ser rescatados más adelante o casi siempre en La Virginia, departamento de Risaralda.

“Claro que sí. En alguna ocasión estaba en mis labores y vi cuando llegó una camioneta de platón, color blanco y de ella bajaron a una pareja, pude escuchar sus súplicas y lamentos pero dos disparos los silenciaron, yo no me moví del sitio sino hasta el amanecer, quedé petrificado y es una escena que nunca he podido olvidar poque además los dos muchachos eran de Tuluá” relata López envuelto en una sensación de tristeza.

Fueron muchos los episodios que se vivieron y ligados a la violencia, en especial la que estuvo movida por el combustible del narcotrá-fico, pero que por fortuna hoy solo hace parte de la historia que marcó toda una época de barbarie en esta región del Valle del Cauca unida por este puente y que cada día crece en importancia en el contexto nacional.

¿Quién fue Santander?

Francisco de Paula Santander Omaña nació el 2 de abril de 1792 en Villa del Rosario de Cúcuta, Virreinato de Nueva Granada y falleció el 6 de mayo de 1840 en Bogotá. Fue un militar y político colombiano, célebre por su participación en la emancipación americana frente el imperio español.

Santander participó en la guerra que se libró contra las fuerzas centralistas en 1813. Más tarde fue uno de los principales organizadores de la campaña de resistencia contra la reconquista española, que dio la libertad definitiva a la Nueva Granada. También, intervino en las concluyentes batallas del Pantano de Vargas y de Boyacá, en 1819.

Conocido como El Hombre de las leyes y el Organizador de la victoria, Santander fue Vicepresidente de la Gran Colombia en el período de 1819 a 1827 (Encargado del poder ejecutivo) y Presidente de la República de la Nueva Granada entre 1832 y 1837.

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