Después de varios meses de trabajo la primera edición en EL TABLOIDE circuló el 19 de julio de 1975. Un total de 19 municipios del centro y norte del Valle hace parte del área de influencia del semanario.

Doña Nilsa López de Espejo, alma y nervio de esta casa editorial, sigue con detenimiento cada uno de los procesos que se cumplen para lograr que el sábado tempra-no, usted tenga EL TABLOIDE en su mano.
Es una tarea que se inicia el lunes y finaliza los viernes en la noche cuando se entrega el último pliego para ser enviado a la planta de impresión.

Corría el año 1975 y el país acababa de entrar en una etapa de crisis social con múltiples aristas tras el anuncio del presidente, Alfonso López Michelsen, de instaurar el estado de sitio, un régimen de excepción mediante el cual le dio facultades a las fuerzas armadas para reprimir los paros cívicos y huelgas que se habían tomado las principales ciudades colombianas por cuenta de las centrales obreras.

El municipio comenzaba tímidamente a avanzar hacia el progreso de la mano de su alcalde, el arquitecto Julio Cruz Bueno, quien había llegado un año antes para darle un vuelco urbanístico a la ciudad que estaba ya avanzando hacia el occidente.
Tuluá se aprestaba para celebrar la feria número 20, y en esta ocasión la reina del evento era Martha Lucía Echeverry Trujillo, la primera y única tulueña que ha sido Señorita Colombia. Los tulueños se sentían orgullosos de su reina y las directivas feriales, encabezadas por Joselito González Narváez, se preparaban para una celebración por lo alto.

Facsímil de la primera edición que circuló el 19 de julio de 1975 luego de múltiples desvelos e ingentes esfuerzos de su fundador, José W. Espejo. Esta primera edición marcó el inicio de un sueño que ya pasó los 43 años de vida.

En medio de todas estas circunstancias políticas y sociales, un grupo de amigos, alentados por José W. Espejo Rodríguez, iban alimentando una idea que se había gestado meses atrás: fundar un periódico para la ciudad y la región.
“Todo nació en una reunión de José con varios amigos, entre quienes recuerdo a Gonzalo Espinosa, Néstor Grajales y Rubén González. Ese día José les habló de una idea de hacer un periódico que hablara de Tuluá y la región y ellos lo animaron a que lo hiciera” rememora Nilsa López de Espejo, quien se ha encargado de continuar el legado que dejó el fundador.
Agrega que si bien la idea se consolidó en esa última reunión, el proceso preparatorio llevaba varios meses y ello comprendía la elaboración del material que llevaría esa primera edición, la consecución de los avisos publicitarios mediante los cuales se financiara el proyecto y el personal periodístico que lo acompañaría en la odisea.

Primeros anunciantes

“José fue siempre un soñador, él pensaba que todos le iban a apoyar y no fue así, la primera edición salió bien financiada porque los avisos eran muy baratos, se pagaban a quinientos pesos, pero la lucha apenas estaba comenzando” sigue recordando la gerente de EL TABLOIDE.

Algunos de los establecimientos comerciales que salieron en la edición No. 1 fueron Almacén Mío, Bolipan, Almacén Singer, la Casa del Radio, Droguería la Paz, Viajes Helitur, Coprocenva, Almacén el Vidriero, Librería Claridad, Almacén Valher, Funeraria San Martín y Taller el Ciclón.

Conseguidos los avisos, había que pensar también en el material periodístico y nada mejor que hablar sobre la Feria de Tuluá, las reinas invitadas, las razas ganaderas, los ejemplares equinos pero en especial se debía hacer énfasis en la Señorita Colombia elegida el año anterior en Cartagena, Martha Lucía Echeverry Trujillo.

El primer vehículo que tuvo EL TABLOIDE fue este Renault 4 en el que se llevaba el periódico a los distribuidores.

“El periodista estrella de la época era Fernán Muñoz Jiménez y desde luego fue al primero que llamó José para que hiciera la redacción de todo el material que se necesitaba para llenar las 16 páginas que tuvo esa primera edición que salió para todos los tulueños el 19 de julio de 1975” agrega Nilsa de Espejo, quien también recuerda que no habia sede, pues el único proceso que se adelantaba en Tuluá era el periodísitico.

Desde esa primera edición, ya se mostraba los lineamientos que iba a tener el periódico emblema de los centrovallecaucanos, ser vocero de las comunidades de la región en ese entonces, como ahora, tan olvidadas por los gobernantes de turno.
Ya se tenía el material, los periodistas y la financiación, ahora faltaba dónde se levantarían los textos, dónde se haría la fotomecáncia y la impresión final. Después de realizar varias cotizaciones en algunas rotativas de Cali, la escogida fue la del diario Occidente, dirigido en ese entonces por Álvaro H. Caicedo.

Esperado nacimiento

“En Occidente se enamoraron del proyecto de un periódico de Tuluá y aunque lo veían pequeñito, allá nos ayudaron mucho regalándonos por ejemplo la separación de color, que en ese momento valía mucha plata, de la foto de primera página, la foto con la corona de Martha Lucía Echeve-rry” sigue recordando Nilsa López de Espejo mientras revisa el único ejemplar que queda de esa primera edición.

Agrega que esa primera edición, de 500 ejemplares, valió alrededor de diez mil pesos que se consiguieron con publicidad pero no alcanzó para nada más, ni siquiera para pagarles algo a las personas que colaboraron en su elaboración.
Un recuerdo imborrable de su memoria es indudablemente aquella mañana cuando tuvieron en sus manos aquella primera edición, ver por fin la materialización de ese sueño acariciado por varios meses y motivo de muchos desvelos.
Pero venía enseguida una nueva misión tan difícil como la anterior, poner el periódico a circular, hacer que los tulueños lo leyeran y se empoderaran de ese medio que, con mucho esfuerzo, por fin había visto la luz.

“José se iba de almacén en almacén por la calle Sarmiento y lo dejaba en los mostradores para que lo tomaran porque era gratuito. Ese fue un trabajo que muy pocos conocieron pero que marcó el paso inicial para darlo a conocer” afirma la gerente.
Las ediciones siguientes fueron llegando con las afugias propias de una empresa naciente, sin estructura ni organización pero que se caracterizaba por la pasión que el fundador le ponía al trabajo.
En esos momentos los esposos Espejo López eran distribuidores de todos los periódicos nacionales y regionales como El Tiempo, El Espectador, El Espacio, El Caleño y Occidente, entre otros, trabajo que terminaron descuidando para atender el hijo propio, lo que les generó no uno ni dos sino muchos problemas conyugales.

Un vocero regional

Con el paso de los días también empezaron a tocar puertas algunos periodistas que querían aparecer con sus escritos en el nuevo medio, entre quienes se destacan Luis Eduardo Cardozo, Eugenio Lucas Mancera, Álvaro Marmolejo y Carlos Clímaco Bueno con el apoyo gráfico de Julio Díaz, Marné Roldán y Ciro González.

Las primeras ediciones contenían material cargado de denuncias ciudadanas, con lo que EL TABLOIDE poco a poco fue llenando ese vacío informativo que tenían los tulueños pero también los centrovallecaucanos al empezar a asomarse muy tímidamente al comienzo a localidades vecinas como Andalucía, Bugalagrande y Buga.

José W. Espejo, primero a la izquierda, era un apasionado por lo que hacía y mostraba con orgullo su obra a cuantos visitantes llegaban a la redacción, como el armado que se hacía de manera manual.

Solo hasta 1980, cinco años después de circular unas veces quince-nalmente y otras cada mes, empezaron a verse en sus páginas centrales algunas informaciones escuetas de tipo judicial, lo que llamó la atención de los lectores.
“El primero en trabajar las judiciales de EL TABLOIDE de manera ordenada fue Fernando Pinzón, un excelente periodista que nos acompañó varios años y dejó consolidado este espacio que con el paso de los años se ha vuelto modelo de otros medios de comunicación” precisa Nilsa de Espejo.

Llega la tecnología

A este le sucedió Julio Morhales Torres quien llegó al periódico en 1983, le puso su sello a las noticias judiciales y tras un breve receso, volvió en 1994. Este se constituye en el periodista que más tiempo ha permanecido haciendo judiciales en EL TABLOIDE, 19 años.
A lo largo de esos primeros años de lucha, han sido muchos los periodistas que pasaron por la redacción, siendo algunos de ellos Gunnar Sanín, Fernando Hernández, Alberto Pérez López, José R. Figueroa, Néstor Gartner y Sergio Ramírez quienes dejaron su impronta en el semanario.

El momento más difícil de EL TABLOIDE fue sin duda la muerte de José Espejo el 10 de diciembre de 1989, lo que permitió que muchos pensaran que los 14 años de lucha suya habían quedado truncados allí.
“A pesar de mi dolor, yo sentí que no podía dejar morir el sueño de José y, rodeada por Darlay, José Alexánder y Anaholena, nuestros tres hijos, tomamos su bandera y seguimos el camino que él nos había trazado con su tesón y persistencia” recalca su viuda en medio del dolor que aún le causa aquel hecho.

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Siempre visionando el progreso de su empresa, José W. Espejo quiso hacer la impresión en sus instalaciones para lo cual adquirió esta máquina off-set. Finalmente el experimento no funcionó.

Fueron justamente sus hijos quienes, hechos profesionales, supieron visionar el arribo de la tecnología hacia el año 2000 y, haciendo uso de importantes recursos económicos, dotaron la empresa de todos los elementos técnicos y tecnológicos, lo que permitió un salto fundamental para ponerse a tono con las grandes empresas cuyo desarrollo se apuntala en este avance de la ciencia.

En la memoria de los integrantes de la sala de redacción de EL TABLOIDE está presente el momento en que todos, sin quitarle la mirada a la pantalla del computador, veían cómo iba apareciendo la imagen que desde Pereira era enviada y que recogía el acto inaugural de la Feria de Tuluá que se llevaba a cabo en el prestigioso Hotel Meliá de la Perla del Otún.
La emoción que se percibía en la pequeña sala de espera resultaba indescriptible y cada milímetro que iba surgiendo generaba reacciones de alborozo y que terminó con un aplauso cuando la imagen, la primera digital que llegaba para ser publicada estuvo descargada en su totalidad y no era para menos, pues el tiempo apremiaba y la primera página estaba en riesgo.

Ese momento que se vivió en las postrimerías del siglo 20 significó quizá uno de los avances más significativos de este Semanario que hoy llega a su edición 2000 y que no ha dejado de trabajar ni un solo día para llevarles a los lectores un producto de la más alta calidad.

Para el recuerdo la portada de la edición 1000 y para la colección la número 2000

La transformación de EL TABLOIDE empezó por allá en 1988 cuando de la mano de José Espejo se dieron los pasos hacia la autoedición, proceso que aunque era complejo resultaba menos engorroso y de alguna manera aminoró los tiempos y los pasos a seguir para cada cada edición.

De a poco las extensas y extenuantes jornadas de trabajo para que el Semanario saliera a la luz cada sábado fueron desapareciendo gracias a la innovación tecnológica que trajo consigo la Internet, una herramienta que tuvo su primera aparición en Colombia por allá en 1988 con la creación de RDUA, una red local, por la Universidad de los Andes, Colombia. Luego en 1994 la misma universidad es confiada por un grupo de otras universidades colombianas y algunas agencias gubernamentales para convertirse en el primer proveedor de servicios de Internet en el país. El 4 de junio de 1994 se recibió la primera señal proveniente de Homes-tead, FL, la cual fue enviada a través del servicio satelital “IMPSAT”.

En 1997 apareció la banda ancha en Colombia, eso hizo que con la intención de estar siempre a la vanguardia, dos años después los tulueños y vallecauca-nos vieran el nacimiento del portal www.eltabloide.com.co, siendo el primer medio regional en usar esta herramienta para conectar a esta zona del país con el mundo.
www.eltabloide.com.co se convirtió en una ventana que se abría al mundo para contarle a los miles de tulueños y vallecaucanos que un día dejaron la región, en busca de mejorar su condición de vida, los hechos noticiosos más importantes.

Constante evolución

Para poder cumplir con las exigencias del mundo de las comunicaciones, las directivas de esta casa editorial no han escatimado esfuerzo alguno en contar con las herramientas necesarias para llevarle a los lectores contenidos de calidad.
Como parte de esa transformación constante se dejó atrás el diseño de las páginas de manera artesanal, posteriormente la autoedición con el uso de películas o negativos para llegar al Computer To Plate, que quiere decir del computador a la plancha.

Con esta herramienta que sigue vigente se entró a la sistematización total de los procesos con computadores en red y una sala de redacción donde predomina la modernidad. Esa transformación de EL TABLOIDE se ha dado también en su diseño pues arrancó con el tamaño americano y desde hace casi una década pasó al europeo con mayor espacio.
En cuanto al número de páginas inició con 16 y hoy circula en la región con 32 y se amplía en junio de cada año cuando los tulueños esperan la separata de Feria, un documento periodístico que algunos coleccionan casi que religiosamente.

Mirando el futuro

Parodiando al conocido político antioqueño Fabio Valencia Cossio, quien alguna vez dijo en un mensaje a su compartidarios azules: “Nos unimos o nos hundimos”, se podría decir que EL TABLOIDE al igual que los demás medios escritos del país y el mundo entendieron que quedarse quietos ante la evolución del mercado y sus nuevas sintonías y tendencias era sucumbir ante una realidad creciente donde el dominio de las nuevas tecnologías galopan con pasos de gigantes y quien se quede pensando, rápidamente corre el riesgo de ser absorbido.

En ese propósito los cambios se han dado de manera paulatina pero con paso firme. Después de más de tres décadas se tomó la determinación de dejar el bullicio del centro de la ciudad y se empezó con el proceso de una sede moderna donde cada uno de sus espacios se adecuó pensando en el bienestar de todo el talento humano y para quien la visite sienta que está en un periódico con una tradición de 43 años que no pierde su esencia pero marcha a la par de los tiempos de hoy.
En la nueva sede y para no dejar de lado los orígenes, los visitantes se encuentran con el equipa-mento de antaño, las máquinas que hemos descrito en páginas anteriores y que ya hacen parte del museo de los medios escritos de la región, el Valle del Cauca y Colombia.

Ahora nos leen, nos ven y nos siguen pues EL TABLOIDE echando mano a las nuevas tecnologías ha salido a la conquista de un mercado que cada vez es más exigente, inmediatista y competitivo.
Por esa razón ha potenciado su portal www.eltabloide.com.co y con redes sociales como Facebook, Instagram,Twitter y Youtube ha conformado todo un equipo de trabajo liderado por Anaholena Espejo López, que se posi-ciona como uno de los más seguidos por los internautas con un targex que no se encasilla en edad alguna pues aunque son nuevas tecnologías cada cosa se hace pensando en todos los públicos.
Hoy el Facebook de EL TABLOIDE tiene 55.793 seguidores que están dispersos por el mundo entero que leen y comparten las informaciones que se publican, pero la cifra crece todos los días y seguramente en poco tiempo se duplicará o triplicará.
En el Instagram, en la que se empieza a incursionar, ya son más de cinco mil los seguidores y en plataformas como Twitter y Youtube el crecimiento empieza a ser notorio.

El cantante vallenato Jorge Celedón, es uno de los muchos artistas que ha pasado por el Facebook Live de EL TABLOIDE.

Del papel a la imagen

Aunque para Nilsa López de Espejo EL TABLOIDE impreso es como la niña de sus ojos y que cuida hasta en el más mínimo detalle, no se resiste a las innovaciones y es por esa razón que aprovechando cada uno de los espacios de la nueva sede dio vía libre a Sala de Redacción, una franja informativa que todos los lunes a las 10:30 de la mañana esperan los seguidores para enterarse de una manera fresca y amena de los acontecimientos del mundo, Colombia, Valle del Cauca pero en especial de Tuluá y su zona de influencia.

Sala de Redacción es una prueba clara de la constante innovación de este medio que va a la par con los cambios que todos los días son más vertiginosos pero que han sido una constante a lo largo de las 2000 ediciones que han circulado.
Pero la sala de redacción de El TABLOIDE es hoy toda una plataforma de la comunicación moderna pues usando el Facebook Live cada semana desfilan por el set dirigentes de la política, deportistas, artistas nacionales e internacionales abordando todo tipo de temáticas que han hecho de esta red una de las de mayor interactividad con sus seguidores.
Este es un producto que está en vía de crecimiento y es la punta del iceberg que apalanca el desarrollo periodístico que la modernidad reclama.

Cárcel y multas en castigo por maltrato

De acuerdo con los principios rectores de la Ley 1251 de 2008, todas las personas tienen derecho a una vida digna y segura; los adultos mayores se constituyen en el objetivo fundamental de las acciones emprendidas en cumplimiento del Estado Social de Derecho a través de la eliminación de cualquier forma de explotación, maltrato o abuso de los adultos mayores.

La misma norma precisa que son derechos de la familia de los adultos mayores brindar un entorno que satisfaga las necesidades básicas para mantener una adecuada nutrición, salud, desarrollo físico, psíquico, psicomotor, emocional y afectivo.

Entre tanto, la Ley 1850 de 2017, que contempla las sanciones contra quienes maltraten una persona mayor, señala en su artículo 229A: “El que someta a condición de abandono y descuido a persona mayor, con 60 años de edad o más, genere afectación en sus necesidades de higiene, vestuario, alimentación y salud, incurrirá en prisión de cuatro (4) a ocho (8) años y en multa de 1 a 5 salarios mínimos legales mensuales vigentes”.

Estas sanciones serán aplicadas a los familiares a cuyo cuidado esté la persona afectada.

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