“…el año anterior el territorio aguaclareño fue dividido, una parte quedó urbana y otra rural…”.

Cada uno de los veinticinco corregimientos de nuestro querido Tuluá constituyen un motivo de orgullo para sus habitantes. Sobresalen por su tamaño y desarrollo, San Juan de Barragán y Santa Lucia en la alta montaña; La Marina, San Rafael y Monteloro en la media y en la zona rural plana Nariño, Tres Esquinas y Aguaclara; este último sin lugar a dudas no solo es el de mayor densidad, también es el más afectado por las acciones u omisiones de las administraciones locales. Para acabar de completar su difícil situación, en una decisión unilateral de la administración, sin consultar con sus habitantes, el año anterior el territorio aguaclareño fue dividido, una parte quedó urbana y otra rural.

Esta decisión afecta a sus habitantes, pues modifica sus avalúos catastrales, a los propietarios de inmuebles sobre la vía principal los pasa de zona rural a comercial, lo que subirá necesariamente sus impuestos prediales y de industria y comercio. Observando el mapa del Plan de Ordenamiento Territorial que estableció el nuevo perímetro urbano se evidencia que los sectores del Paraíso, la Paz y San Francisco son excluidos del corregimiento y serán urbanos, lo que sería lógico pues son ya barrios constituidos, lo que es inexplicable es que también se establecen como urbanos otros sectores como la vía principal y algunos callejones como por ejemplo el denominado Siete Vueltas. Ojalá antes de reliquidar los avalúos y cobros de impuesto que parece es el fin de estas decisiones inconsultas, inviertan en mejorar la calidad de vida de sus residentes.

Aún es más extraño que unos predios sin construir aledaños a la transversal doce, pertenecientes al mismo corregimiento, desprovistos de infraestructura para acceso a servicios públicos pasan de rurales a urbanos enriqueciendo a sus propietarios. Ojalá que alguna autoridad se acerque a los más de once mil aguaclareños y les explique la situación de cada uno de sus predios, les exponga las razones de los abruptos cambios, las modificaciones en sus obligaciones tributarias y sobre todo les hable sobre las inversiones a realizar para mejorar la seguridad, generar empleo, fortalecer las familias, prevenir el consumo de sustancias alucinógenas, fomentar la recreación y el deporte, mejorar la prestación de los servicios públicos, escriturar y legalizar la propiedad sobre los predios, mejorar viviendas, acometer obras de infraestructura etc. Hasta ahora creo que esas reformas solo buscan mayores impuestos sin considerar la situación de los aguaclareños.

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