Contrario lo que señalan algunos quejosos, los propietarios de los bares y discotecas manifiestan haber acogido el fallo judicial disminuyendo los niveles del ruido.

Dispuestos a buscar una salida a la problemática que afrontan desde hace un par de años se mostraron los comerciantes nocturnos de esta localidad del norte del Valle y de esta manera evitar el cierre de sus negocios, hecho que sería catastrófico para la economía de casi un centenar de familias que devengan sus ingresos a través de los empleos directos e indirectos que genera la noche roldanillense.

En diálogo con EL TABLOIDE los propietarios de los bares y discotecas que funcionan en la llamada zona rosa, manifestaron que desde que se conoció el fallo judicial en su contra, la mayoría de ellos iniciaron acciones para bajar el volumen y en algunos casos insonorizaron sus locales.

“En mi caso y como ustedes pueden constatar, he hecho una inversión significativa para atender el fallo, pero aún así nos siguen atacando y señalando” afirmó Ancizar Orjuela del establecimiento comercial “Valen-tino”.
Orjuela incluso contrató con una firma especializada una medición para determinar los decibeles que se manejan en su sitio de trabajo, medición que le correspondía a la CVC pero que extrañamente la entidad ambiental no ha realizado.
“Hemos asumido costos bastante altos para evitar cerrar e incluso ahora diversificamos con venta de comidas pues la actividad nocturna se vino a pique” precisó.

Dato: LOS comerciantes quieren buscar una salida concertada a la problemática que afrontan.

Por su parte Gloria Hortúa, propietaria de “La Fonda de mi Apá” asegura que el malestar no es general como afirman, pues hay cartas de los vecinos que respaldan el funcionamiento de los negocios, que han asumido procesos de insonorización y disminuído el ruido.
“Nosotros compramos un aparato que impide que el volumen se suba más de lo permitido y de eso dan fe quienes viven cerca” precisa Hortúa, al tiempo que defiende el trabajo desarrollado por la Administración Municipal en cabeza de Jaime Ríos.

“Si nosotros cerramos la gente se va para La Unión o Zarzal y además de afectarnos económicamente se pone en riesgo a quienes se trasladan en busca de diversión” manifiesta.
Gloria Hortúa indica además que con el alcalde de esta localidad se han explorado varias alternativas para buscar un sitio diferente, pero primero se tendría que redefinir el Esquema de Desarrollo Territorial que le de una ubicación diferente a la zona rosa.

“Lo que queremos es que no nos quiten la oportunidad de laborar porque de este trabajo dependen familias enteras en una tierra donde las opciones laborales escasean” puntuliza la comerciante.
Al momento de escribir esta noticia varios de los locales comerciales estaban sellados por orden de la Secretaría de Gobierno, medida que según los comerciantes es recurrentes y ha terminado por menguar aún más su economía.

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