“…hace falta que surjan instituciones lideradas por gente de corazón gigante, alma noble y espíritu generoso…”.

Pareciera que en este mundo globalizado en que nos encontramos sumiera a la humanidad en un mayor egocentrismo y paulatina pérdida de la sensibilidad social, toda vez que son más escasas las personas que se dedican a aliviar un poco los padecimientos de una enorme población que carece de recursos suficientes para atender dignamente la satisfacción de sus necesidades fundamentales y resolver con presteza situaciones inesperadas que se convierten en tragedias o catástrofes familiares.

Así lo puede corroborar el Club Rotario Tuluá que al cumplir los 60 años entregado totalmente al servicio de la comunidad intenta, sin resultados positivos, aumentar el número de personas, hombres y mujeres que estén dispuestos a ofrecer sus capacidades para hacer un alto en el camino y dedicar algunas horas del día y de la noche a ayudar de alguna manera a varios sectores de la región que en un momento determinado necesitan de su apoyo solidario, situación que es general en la mayoría de las instituciones sin ánimo de lucro dedicadas con esmero y desprendimiento a servir a superar situaciones muy difíciles a cientos de personas que sufren, muchas veces en silencio, grandes penalidades que marcan su existencia para toda la vida.

Se suma a lo anterior, el casi nulo apoyo del sector oficial a estos organismos dejando todo su peso al sector privado que gracias a Dios, todavía cree y confía en las personas que dedican horas enteras a prestar un servicio gratuito, honesto y desinteresado. En el Club Colonial Comfenalco se celebraron los 60 años del Club Rotario Tuluá, en ceremonia sobria pero de profundo significado en donde se resaltó la solidaridad del artista tulueño, James Moncada, quien donó un magnífico recordatorio a los Rotarios.

El Club solo tiene palabras de agradecimiento a todas aquellas personas que de alguna u otra manera le han concedido su amistad, cariño y apoyo incondicional a través de los años sin tregua ni cansancio, especialmente al sector privado que tradicionalmente nunca le ha faltado esa capacidad de servicio a la comunidad más necesitada. En un mundo en donde la globalización tiende a que cada persona se defienda como pueda, hace falta que surjan instituciones lideradas por gente de corazón gigante, alma noble y espíritu generoso

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