…Sea bienvenido el partido FARC, pues siempre va a ser mejor luchar con la palabra que con las armas…”.

El giro lingüístico del título de este escrito no es tan retórico como el causado con el “todos y todas” que acaparó la atención del país en Bogotá porque a un juez de allá se le ocurrió que decir solo “todos” era discriminatorio con las mujeres, como si el lenguaje construido por todos fuera el causante del machismo y la violencia sexual en general (recomiendo leer la genial columna de Antonio Caballero de la última revista Semana, que titula “Acoso”).

En cambio, dejar de referirse a “las” Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia para pasar a llamarlas “la” Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, sí marca no solo un cambio en la lengua sino uno político-social, y muy profundo, por lo que más allá de los importantes sucesos internacionales como el actuar atrabiliario del presidente Trump, el del dictador que manda en Corea del Norte, o el del autoritario Maduro, o las peleas locales entre los de las mismas castas, Uribe y Santos, o entre estos contra los alternativos o de izquierda; lo que ha implicado el desarme de la guerrilla más combativa y antigua del mundo no tiene precio, y por eso es el hecho más importante de nuestras latitudes en 2017. Porque solo a los insensatos se les ocurre que la evitación de cientos de muertes, violaciones y muchos otros delitos que se causaban por el conflicto con las FARC, son hechos menos valiosos e importantes que unas curules en el Congreso o unas concesiones judiciales que no implican necesariamente cárcel para los ex guerrilleros. Es que la preservación de una sola vida ya justifica la supuesta impunidad que alegan los enemigos del proceso de paz que hasta ahora, desafortunadamente, han logrado trabarlo tal como viene ocurriendo con las curules especiales para las víctimas, y el asesinato sistemático de líderes sociales. Sea bienvenido el partido político FARC, pues siempre va a ser mejor luchar con la palabra que con las armas.

NOTA 1: Alivio nos causó la Acreditación que le dio el MEN a dos programas de la Uceva, pues podrá así recibir ingresos por matrículas, y el Icetex podrá sacarla de su odiosa lista negra, para poder sobrevivir. Es el objetivo de nuestras observaciones. Premia el justo esfuerzo de los docentes que trabajan en estos procesos, pero siembra más dudas en el actuar de las directivas (no el Consejo Directivo) sobre los medios de que se hayan valido para obtener el favor del Ministerio, y su entusiasmo para mostrar estas resoluciones pero su cinismo para esconder las que negaron la Acreditación hace poco y en la que el Icetex penalizó a la Uceva. A pesar de la intención rectoral de graduarnos de “enemigos de la U” y de los improperios personales que se nos son infundidos, seguiremos en esta veeduría porque lo que importa es la Uceva.
NOTA 2: A todos felices fiestas de navidad y año nuevo.

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